Alimentando la convivencia de Puerto desde 1987.
Hay lugares donde comes. Y hay lugares alrededor de los cuales crece una comunidad. El Cafecito es uno de ellos.
Alimentar la convivencia.
El Cafecito nació de una búsqueda de libertad. Carmen llegó a Puerto buscando construir una vida más auténtica. Comenzó haciendo pan y vendiendo sus panqués de plátano en la playa. Después llegaron nuevas recetas, personas, espacios y generaciones.
Lo que comenzó como pan y café terminó convirtiéndose en algo mucho más grande: una mesa alrededor de la cual Puerto Escondido se encuentra.
"El panqué de plátano fue el original. La llave de toda la creación. Y sigue en la carta."
— Carmen, fundadora
Una historia construida en familia.
Recetas de su madre.
Las manos de su padre.
Los espacios de Daniel.
Y cientos de personas que fueron dejando algo de sí.
Hoy, una nueva generación continúa la historia.
El Cafecito se construyó entre generaciones.
La historia de Carmen, contada de cerca.
Treinta y nueve años. La misma mesa.
Una mujer llegó buscando libertad; hoy esa libertad es de muchos. El legado de El Cafecito no está solo en sus recetas o sus espacios, sino en las relaciones que creó y las personas que ahí encontraron un oficio, una oportunidad, un comienzo. Cuando un proyecto florece de verdad, también ayuda a florecer a quienes lo rodean.
Puerto cambia. La costa crece. Las modas van y vienen.
Y ahí sigue El Cafecito, alimentando la convivencia, una mesa a la vez.